El Obispo Que Hablaba Demasiado
Ser obispo, o incluso Papa, no elimina la condición de humano de quien posee dicho título eclesiástico. De forma que ellos también pueden meter la pata, que es una de las cualidades de la condición humana.
El pasado 27 de diciembre, muchos españoles nos quedamos de piedra al leer las declaraciones de Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife. El señor obispo dijo textualmente: "Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece".
Con esta afirmación, el obispo parece querer lavar la imagen de aquellos que son acusados de pederastia, y me imagino que se referirá a los casos concretos de curas pederastas, los cuales abundan más en otras tierras, especialmente en EE. UU.
Desde luego, las declaraciones tienen mandanga. Puedo estar de acuerdo en que hoy en día, los adolescenten andan de un espabilado supino, y que cada vez tienen más claro lo que es el sexo desde edades más tempranas, pero eso no quiere decir que por esta razón, el adulto no sepa ver en ese pequeño salidorro lo que verdaderamente es:"un niño". Que el niño sabe mucho....vale; que sea un espabilado.... bueno; pero esta justificación no sirve para excusarse, y menos aún si el que actúa es un sacerdote.
La figura del adulto debe estar patente en esos momentos de posible acercamiento sexual con un menor, tanto si es el menor el que inicia ese acercamiento como si no lo es. El señor obispo de Tenerife debería tener en cuenta esa famosa frase atribuida en la Biblia a Eva, la cual decía: "la serpiente me engañó y comí". Por muy tentado que esté un adulto, sea cura o no, siempre ha de alejarse y evitar encuentros sexuales con niños.
Además, en la mayoría de los casos de pedofilia, nunca hay intención de gozo por parte de los niños, sino únicamente de los adultos. Suele haber abuso físico o mental, dejando al menor en una situación crítica en lo que a su progresión como persona se refiere, pues un abuso sexual le condiciona para el resto de su vida, dejándole importante secuelas.
Las declaraciones del obispo distraen, intentan culpabilizar al menor y justificar al adulto, y realmente son muy pero que muy inaceptables. El obispo de Tenerife no solo se merece uno de nuestros "por qué no te callas", sino además, una buena sanción.
Porque, lo que es peor, en esa misma conversación, el obispo llegó a decir lo siguiente: "La homosexualidad perjudica a las personas y a la sociedad". Y.......... "La persona practica homosexualidad como puede practicar el abuso de menores".
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Sinceramente.....estas palabras no necesitan aclaración alguna, se condenan por sí solas. ¿Tuvo un mal despertar el señor obispo o realmente esas declaraciones son fruto de su pensamiento? ¿Jesucristo pensaría de igual manera? Debería retirarse a una abadía el señor obispo y meditar.... a ver si así se da cuenta de los verdaderos problemas de la sociedad, entre los cuales no está, para nada, la sexualidad de los individuos....

Mischa McMahon Moennig dijo
Hola:
Ya se saben como son los curas y toda esta gente... que provienen de seminarios... y del Vaticano. (que tiene la mayor biblioteca de libros de sexo de todo el mundo).
Se save tanbien que la iglesia es homofoba...
y de derechas....
y tanbien se sabe... que le gusta mucho meter las narices donde no le toca... porque empeora las cosas.
Saludos...
PD:
Me gusta tu blog te agrego como amigo o amiga.
2 Enero 2008 | 04:37 PM