Bibiana Aído o Aída

Hace unos días, la nueva ministra del nuevo Ministerio de Igualdad, Bibiana Aído, durante su primera comparecencia en el congreso de los Diputados, quiso dar las gracias a los "miembros y miembras" del Parlamento. Queriendo salir de semejante metida de pata lingüística, quiso justificarse diciendo que venía de un viaje a Hispanoamérica y que allí se dice miembra, y claro....se contagió. ¿Cuántas veces escuchó la ministra la palabra miembra para que se le pegara?
Dos días más tarde, tras el revuelo inicial, volvió a intentar justificarse, y dijo que quizás la RAE debería incluir ese término, al igual que anglicismos como "guay" o "fistro". Permítanme que me dé la vuelta y haga uso de un truco teatral....
Jajajajjajajajajaja jajajajajajajajajaja jajajajajajajaja jajajajajajajaja jajajajajajajaja jajajajajaja
Ya.... Sigamos. Posteriormente, en un programa de radio, la ministra Aído o Aída, comentó que si esas palabras neutras no se adaptaban al femenino quizás era por un problema de machismo de la Real Academia Española, argumentando que sólo hay tres académicas.
En fin, que la verdad es que la ministra ha metido la pata, quizás por su falta de experiencia, o por querer meterse en un berenjenal sin sentido, o por querer ejercer su defensa de la igualdad hasta límites insospechados que se alejan del sentido común o comuna. Creo que la defensa de la mujer no pasa por feminizar el lenguaje. No se puede buscar las causas donde no están.
En ocasiones, los políticos parecen creer que pueden cambiar a la sociedad a base de decretazos.... Y hay ciertas cosas que han de dejarse cambiar al ritmo que la propia sociedad quiera: una de ellas es el lenguaje. El castellano, como cualquier idioma, ha tardado siglos en hacerse a sí mismo. Si bien es verdad que muchos términos se concibieron en masculino únicamente debido a que sólo los hombres realizaban una actividad determinada, también hay que tener en cuenta que existen muchos términos neutros que nada tiene que ver con el sexo de quien lo realizaba...y así se ha mantenido durante años.
La sociedad no concebía hace 30 años la palabra "jueza", por ejemplo. Hoy en día sí, pero no porque un político se hubiese empeñado, sino por razones prácticas, pues cada vez eran más las mujeres que iban ocupando dicho cargo.
Lo que no tiene sentido es que la ministra Aído o Aída quiera feminizar todas las palabras neutras como si eso fuera a solucionar los verdaderos problemas de las mujeres. No, señora ministra, las cosas no funcionan así o asá. Los acontecimientos o acontecimientas sociales o socialas no son hechos o hechas que surjan así porque asá. Y el lenguaje o lenguaja ha de evolucionar en su justa o justo medida o medido, y siempre de una forma o formo conveniente o convenienta. Porque la vida o vido es así o asá, ministra Aído o Aída. Y si se ha equivocado o equivocada usted o usteda, más vale que reconzca su error o errora. Quizás quiso emular a la señora Carmen Romero, al decir aquello de "jóvenes y jóvenas". Pero la diferencia o diferencio es que en aquella ocasión o ocasiona doña Carmen silenció y corrió un tupido o tupida velo o vela.
Ministra, se ha ganado como nadie el "por qué no te callas" de la semana. Y qué gusto da hablar en nuestro castellano común, aquel que es lo suficientemente inteligente como dejarse entender fácilmente y no dejarse llevar por paranoias mentales.