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La Coctelera

porquenotecallas

13 Noviembre 2008

La Implacable Justicia

En estos días se ha celebrado el juicio del famoso caso del asesinato de la sin techo de Barcelona. Para los extranjeros que me lean, les resumiré el caso: En Barcelona, dos jóvenes de 18 años y un menor de edad se toparon con una mendiga que dejaba pasar la noche acurrucada en el interior del espacio cerrado donde se encontraba un cajero automático. Los jóvenes, engullidos en una especie de broma macabra, comenzaron a insultar a la señora, la cual se defendía verbalmente como podía. Poco a poco los insultos de los chavales se fueron convirtiendo en actos más desproporcionados, pues le escupían, le tiraban objetos…. Así hasta que, transcurridos unos minutos, volvieron con un líquido inflamable y se lo echaron por encima. Luego, uno de ellos arrojó sobre ella un cigarrillo encendido, y eso ocasionó el consecuente fuego, el cual fue quemando a la señora en el interior del habitáculo. Los chicos salieron corriendo y la señora fue llevada a un hospital, donde murió pasados unos pocos días. Con suerte, aquella secuencia fue grabada por las cámaras del banco, y gracias a eso, los chicos fueron reconocidos, arrestados y llevados a la Justicia.

Sin duda un caso terrible, donde unos chavales de buen familia, de buena posición económica, se dejaron llevar por una travesura desproporcionada, como si el mismo diablo se hubiese apoderado de ellos. En las imágenes se aprecian sus gestos de burla, sus movimientos provocadores…. como si aquello que hacían no fuera más que una broma de colegio, como si aquello no fuera a traer terribles consecuencias. Tan sólo los insultos y los golpes ya suponen un acto delictivo impropio de chicos de su condición y educación, pero llegar a tener la suficiente sangre fría y la poca lucidez como para ir a por aquel líquido y echar el cigarro para que explosionara se aleja de toda comprensión.

Yo me pregunto qué pasaría por sus cabezas, y por qué ninguno de ellos tuvo la suficiente lucidez como para parar todo aquello. ¿De dónde sacaron tanto odio? Todo el mundo, siendo adolescente, se ha pasado de la raya más de una vez. Todo el mundo ha hecho gamberradas, ha querido demostrar ante los demás su chulería, el a ver quién puede más, a ver quién es el valiente…. Pero, por lo general, la mayoría ha sabido siempre cuándo parar. En el caso de estos chicos es peor aún, pues aquella secuencia tuvo lugar durante un periodo de tiempo lo bastante largo como para poder frenarse a tiempo. Bastaba que alguno dijese en alto: “Oye, ya vale, que nos estamos pasando”. Bastaba sólo eso para que aquella mujer no hubiese muerto, para que la vida de estos chavales no se fuera al carajo para siempre, y para que sus familias no se hubiese convertido en un calvario, al intentar explicarse qué hicieron mal para que sus hijos cometieran semejante acto del demonio.

Durante el juicio, en el alegato final, los acusados imploraron justicia, pues dieron a entender que ellos no querían matar a nadie, que no era esa su intención. Sinceramente, cuesta creer que chavales medianamente inteligentes y con estudios no sepan que unir líquido inflamable y fuego ocasione una deflamación, y que dicha diflamación puede matar a una persona, como realmente ocurrió. Aunque sí parece sensato pensar que la idea de la muerte no se les pasó por la cabeza.

Uno ve a los chicos durante el juicio y en parte se compadece por ellos. Es fácil pensar que no fue más que una broma descerebrada que se les fue de las manos, que no eran más que críos y que ya han pagado por lo hecho simplemente por el suplicio que habrán pasado desde que aquello ocurrió. Quizás por eso pedían justicia, por su bien y por el de sus familias. Pero, muchachos, la Justicia con mayúsculas tiene que ser implacable, porque vuestra condena de 16 años de prisión busca quizás una acción ejemplarizante para otros chicos de vuestra edad. Quizás una noche de éstas, ante una situación parecida, algún chaval le diga a sus amigos: “Ey, ya vale, que ya veis lo que les pasó a los de Barcelona”. Además, una muerte salvaje y cruel no puede salir impune. La vida tiene valor, incluso para personas que parecen malvivir. Y acabar con la vida de una persona trae consecuencias que se han de pagar, por justicia para esa persona y por el bien de los que lo cometen.

Y todos nos preguntamos ahora, ¿por qué no parasteis a tiempo?

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