Cuando No Se Puede Más

Ayer nos impresionó a muchos unas imágenes en las que veíamos a un afectado por la explosión de una bomba en la Casa del Pueblo de Lazkao liarse a mazazos contra una Herriko Taberna de dicha localidad. Estaba allí, rompiendo todo lo rompible, dejándose llevar por la ira, la frustración y la impotencia al ser consciente de que una bomba de ETA había destrozado la casa que tanto trabajo le había costado hacer.
Y esto es lo que ocurre cuando no se puede más, que las palabras dejan de ser suficientes y uno tiene la necesidad física de hacer pagar con la misma moneda a los causantes de los destrozos en su casa y en su vida. Siempre he considerado admirable la reacción del pueblo español ante el fenómeno etarra, especialmente en los últimos 15 años. Toda acción terrorista ha sido contrarrestada con manifestaciones pacíficas, sin dejarse llevar por una sed de venganza ni por la ira, dejando claro la diferencia entre unos y otros, entre los que creen en la palabra y la vida y los que creen en las bombas y la muerte.
Pero quizás en el País Vasco los afectados tienen que vivir su situación de una forma si cabe más frustrante, pues no sólo tienen que soportar los destrozos que producen las bombas, sino que además tienen que aguantar las sonrisas de aquellos vascos que comulgan con las formas etarras. Ayer Emilio Gutiérrez no pudo más y no se quedó callado, hizo añicos una taberna pro-etarra y salió esposado por la policía autonómica. La diferencia con los etarras es que él fue valiente y lo hizo a cara descubierta y con las cámaras delante.
Sigo creyendo que a Eta se le combate con leyes, detenciones y cárceles; pero quizás éste acto de Emilio Gutiérrez ayude a algunos vascos a darse cuenta de que a Eta también se le combate exteriorizando con palabras su oposición a la banda terrorista, y no quedándose en silencio y manteniendo una actitud pasiva.