Ley De Vida O Muerte

El Gobierno del PSOE tiene preparado un borrador de la nueva Ley del Aborto, sin duda el tema más espinoso que puede afrontar un parlamento hoy en día. Porque hay temas universales que ya están plenamente superados, como por ejemplo la pena de muerte o la cadena perpetua; y otros que aún pueden mantenerse en la cámara de reserva, como es el tema de la eutanasia. Pero el tema del aborto es demasiado real y frecuente como para dejarlo arrinconado en algún armario del Congreso de los Diputados.
La realidad es que, por mucho que cueste entender, aún hoy hay muchas mujeres que se quedan embarazadas sin querer o poder traer al mundo una nueva vida. Métodos suficientes hay como para no llegar al embarazo, pero éstos parecen quedarse en nada cuando se pierde la cabeza y una pareja se deja llevar por la pasión y la insensatez. Sin duda siempre se puede hacer más por prevenir los embarazos no deseados desde los poderes públicos, pero el hecho es que estas situaciones se dan muy a menudo, y por ello existe el aborto como medio para dar carpetazo a la situación de una forma rápida.
Un embarazo no deseado debe de ser muy frustrante para una pareja que no desea tener ese hijo. Todo el mundo construido en sus cabezas se derrumba cuando se dan cuenta de que si no hacen nada para evitarlo, un niño estará en sus brazos pocos meses después. Algunos lo rechazarán porque no pueden permitírselo, otros porque no quieren alterar el rumbo de sus vidas por un simple error de cálculo. Por supuesto también están esos casos de embarazos frutos de una violación o cuando conllevan riesgo en el parto para la madre; estos casos son bien diferentes y por tanto su tratamiento es distinto y bien entendido en nuestra sociedad.
Para afrontar el aborto, hay dos tendencias que tiran cada una para su lado: las asociaciones feministas de izquierda, que abogan por un aborto libre y despenalizado por completo; y la Iglesia Católica, que defiende la prohibición del aborto desde el primer momento de la concepción, alegando que desde ese momento ya es un ser humano lo que una mujer guarda dentro de sí.
Mucha gente de izquierda rechaza el pensamiento de la Iglesia, pues consideran que lo importante es el poder de decisión de las mujeres, y una doctrina religiosa no puede coartar la libertad de las personas. Pero creo que la gente ha de entender que la Iglesia, con esta campaña antiaborto, lo que hace es ser consecuente con su base ideológica. La Iglesia considera que la vida es sagrada por ser un don de Dios, y no un acto puramente humano. Y por tanto, el hombre no puede interrumpir conscientemente la vida de una persona, aunque esa persona sólo lleve dos meses gestándose en el vientre materno.
Los proabortistas afirman claramente que un embarazo no deseado es una tragedia, y que nunca es agradable para una mujer pasar por la experiencia del aborto. Pero, sin duda, es una de las tragedias más evitables de todas las que se pueden dar en la vida.
Los antiabortistas, a su vez, afirman que la vida humana tiene que prevalecer sobre cuestiones como las dificultades, incomodidades y traumas que pueden conllevar un embarazo no deseado. Ante estos problemas, otras soluciones diferentes al aborto. Si no quieres o no puedes tener un hijo en tu vida, entrégalo en adopción. El argumento de que es muy doloroso dar a luz un niño para luego entregárselo a otros padres no es convincente para muchos, pues se supone que más doloroso ha de ser acabar con la posible existencia de una persona que está en gestación, y sin embargo, se aborta y se sigue adelante, con ayuda psicológica o sin ella, según qué casos.
Lo que está claro es que ninguna de las dos vertientes más extremista puede llevar a su lado la Ley del Aborto. Es importante llegar a un consenso, pues no es un tema baladí el que se contempla. La conciencia es más poderosa que cualquier normativa, y no se puede legislar contra natura. Y sin duda, los gobiernos han de trabajar para conseguir niveles muy bajos de embarazos no deseados, igual que persiguen niveles bajos de siniestralidad laboral o de desempleo.
Al final, siempre hay que acudir a la raíz del dilema. ¿Cuándo empieza la vida? ¿A partir de qué momento se considera persona al embrión? Porque tener claro ese concepto es lo que limita o no la moralidad del aborto, porque la legitimación ya está implantada en la conciencia de una mayoría considerable.
woolfighter dijo
Y razonamientos morales a un lado hay otro tema espinoso que el gobierno debería afrontar. Si la mujer decide no abortar el padre estará obligado a mantener la criatura aunque el fuera fervoroso partidario del aborto.
No estoy diciendo que el hombre pueda decidir si la madre de su hijo debe abortar o no, pero debería existir el mecanismo de "aborto judicial" por el cual ewl nascendo pierde toda relación jurídica con el padre.
A la inversa es aun más complejo, pero debería algún tipo de mecanismo en el que el padre pueda ejercer su opción a serlo (ser padre) sin queda absolutamente indefenso ante los posibles caprichos de la madre de su futuro hijo
19 Marzo 2009 | 04:08 PM