Última Cena Civil

Hace poco, una popular presentadora de televisión realizó a su hijo un nuevo rito denominado "Bautismo Civil". El bautismo como tal, el religioso, todos sabemos a qué se debe y por qué se hace. No es un hecho baladí, sino que es un ritual que forma parte de los pasos que una persona cristiana ha de tener en su vida: bautismo, primera comunión, confirmación, matrimonio (si hay suerte) y entierro. Hay gente que sólo va a misa en su vida debido a estos cinco actos, y del último ni se entera. Entonces, estos ritos son celebrados de una manera especial entre la familia y los amigos, pues se entienden como pasos fundamentales en la vida de una persona cristiana.
¿Qué ocurre? Pues que una familia atea o agnóstica no pasa por estas experiencias, pues decide vivir alejado de la Iglesia y, por tanto, estos actos les son ajenos. Sin embargo, quieras que no, el hecho de ver cómo los vecinos y amistades pasan estupendos días con sus personas cercanas debido a la celebración de un bautizo o una primera comunión pues, un poco de envidia sí tiene que dar. Los hijos de familias no religiosas no tienen su día de protagonismo, ese día en el que todos le hacen regalos y donde montan un jolglorio en honor al infante, ese día en el que la autoestima del crío sube por enteros.
Con la boda y el entierro, hace tiempo que los no religiosos adoptaron el rito despojándolo de cualquier tamiz religioso. Pero, en cualquier caso, el emparejamiento y la muerte son dos actos que por narices influyen en las personas. Sin embargo, hasta hace muy poco, el bautizo y la primera comunión eran actos que no habían conseguido transformarse en un hecho puramente civil. Con el mediático bautismo del hijo de la presentadora, se ha querido hacer propaganda de este acto, quizás para animar a que las familias ateas o agnósticas celebren estos ritos por lo civil.
El bautismo civil tiene un pase, siempre y cuando se entienda como una fiesta por el nacimiento del niño (con lo cual tiene poco sentido hacerlo teniendo el chaval 4 años, como en el caso de la presentadora), pero eso de las primeras comuniones civiles.... Ufff, eso es tan ridículo como llamar a tu hija María de la Autonomía.
Sin embargo, por más ridículo que lo pueda ver, no seré yo quien me oponga a estas celebraciones. Para empezar porque cada uno es libre para hacer lo que le dé la gana, y segundo porque, quieras que no, todos estos actos conllevan una fiesta, un gasto, lo cual implica un beneficio para diversos sectores de la economía, como la hostelería, tiendas de moda, pastelerías, etc. En las sociedades es importante que cada cierto tiempo se inventen cosas que impliquen un aumento de la actividad económica. En los últimos tiempos, y por poner un ejemplo, el invento de la telefonía móvil supuso que, por narices, todos los ciudadanos añadamos un gasto extra mensual con la factura del teléfono móvil. Y este invento generó empleo.
Por todo esto, yo le doy la bienvenida a los bautismos civiles, a las primeras comuniones civiles y a las procesiones civiles si hace falta: Todo lo que implique una actividad económica, bienvenido sea. Amén (civil, por supuesto).