El Perdón

Y dijo la Biblia: "QUÍTENSE DE VOSOTROS TODA AMARGURA, ENOJO, IRA, GRITOS Y CALUMNIA, JUNTO CON TODA MALDAD. 32 MÁS BIEN, SED BONDADOSOS Y MISERICORDIOSOS LOS UNOS CON LOS OTROS, PERDONÁNDOOS UNOS A OTROS, COMO DIOS TAMBIÉN OS PERDONÓ A VOSOTROS". No es fácil hoy en día encontrarse casos de personas que perdonen a otros. Pero, en estos días, nos ha llegado un caso de perdón tan llamativo como el que protagonizó el Papa Juan Pablo II con su frustrado asesino Alí Agca. Todo empezó hace más de diez años, cuando la bióloga y artista Ana Obregón comunicó a los medios que Cayetano Martínez de Irujo había intentado introducir droga en la maleta de su ex marido, el Conde Lequio. Un asunto innoble entre nobles.
No sabemos las razones que indujeron a la artista para hacer semejante acusación pública, pero el caso es que el hijo de la Duquesa de Alba no tardó en denunciar a Obregón por falsa acusación con publicidad. Pasaban los años y el caso parecía paralizado. Ya sabemos cómo va nuestra Justicia, y suponemos que los jueces tenían pleitos más importantes a los que destinar su tiempo. Pero el caso es que se aproximaba la sentencia, y Cayetano sintió cómo la piedad le llenaba su espíritu. Decidió entonces comunicar a la actriz que si pedía perdón públicamente y confesaba que había mentido, él retiraría la querella.
La actriz, que se veía venir una sentencia en su contra, y con pocas ganas de ser encarcelada (sobre todo porque no la llevarían a una cárcel mixta), decidió entonces agarrarse a la liana del perdón, y convocó a los medios para confesar su culpabilidad y su sincero arrepentimiento.
Quizás Cayetano de Irujo vio hace poco "La Lista de Schlinder", película donde el bueno le dice al malo que el verdadero poderoso no es quien quita una vida, sino quien la perdona. Para bien o para mal, el caballista ha retirado la querella como prometió y el caso se ha cerrado de buenas maneras. Para que luego digan que del mundo de la farándula no se puede aprender nada bueno.