Tiempo Muerto

Cuando un entrenador de baloncesto ve que su equipo está pasando una pájara, le pide al árbitro un tiempo muerto, y así tiene un par de minutos para reunir a sus jugadores y replantear la situación. Pues este privilegio es lo que necesitaría en estos momentos el Partido Popular, partido que pasa por una situación de zozobra interna que ni Cristóbal Colón en su peores momentos en la Santa María.
Mariano Rajoy, líder del PP y de la oposición, observa con impaciencia cómo la batalla Gallardón-Aguirre empieza a molestar más que un abejorro de medio kilo. Por más que les pide tranquilidad y serenidad, los dos madrileños no acaban de encontrar un terreno común, un hilo de cordialidad. Muchos creen que todo se debe a las luchas internas por acaparar mayor poder. Bien es verdad que la alcaldía se le queda pequeña a Gallardón, político que gana elecciones casi sin pestañear, que posee afinidad entre los votantes del PSOE, pero con poco peso político entre las 30 personalidades más importantes del PP, que son al fin y al cabo quienes aúpan al liderazgo. Aguirre, mientras tanto, y tras haber sido concejala, ministra, presidenta del Senado y Presidenta de la Comunidad, necesita dar un paso hacia delante y aspirar a ser la primera mujer con opciones reales de llegar a la Presidencia del Gobierno Español.
Pero claro, Rajoy sigue con el cetro del poder en dicho partido. Poder que asumió bendecido por el dedo de Aznar, el cual ignoró a Rato en pro de un candidato que cae bien y que era poco propenso a los conflictos y desmesuras. La gente dice que Rajoy carece de liderazgo, que ya ha perdido dos elecciones... pero el caso es que si sigue en su puesto es porque así lo quisieron en el PP en su congreso tras las elecciones. Y mientras, Gallardón y Aguirre no tienen claro qué hacer: si apoyan a Rajoy a ciega fe, quizás tienen mala suerte y su líder gana las elecciones. Y si Rajoy gana las elecciones... ya se pueden ellos dos olvidar de llegar a la Moncloa sin canas en sus cabelleras. Pero, si Rajoy pierde... entonces el gallego no tendría más oportunidades, y el PP tendría otros cuatro años para configurar su esquema organizativo... quizás con Gallardón, quizás con Aguirre, o quizás con un tercero a su elección.
Lo de estos dos políticos es realmente llamativo. Gallardón cae regular a los votantes del PP más a la derecha, cae bien a los más centristas y cae estupendo a los socialistas; Aguirre cae bien a los más derechones, cae mal a los centristas y es Lucifer para los socialistas... Pero ambos ganan con mayoría absoluta. Pensar en un Gallardón aspirante a la Presidencia del Gobierno suena a utopía. Pensar en Aguirre como Presidenta del Gobierno suena a conflicto. ¿Quién de los dos caerá del árbol primero? No se extrañen si Aguirre abandona la política tras las elecciones generales... Ser reina de un pasillo no satisface a quien aspira a ser reina de la casa.