La Jueza Chula

Ayer vimos una escena en los noticieros que me ha dado que pensar... Salía el inefable Otegui, pro etarra de pro, en la sala de la Audiencia Nacional, en mitad del juicio que tiene ahora por enaltecimiento del terrorismo. La abogada del pro pidió permiso para que el imputado bebiese agua (debido al inicio de una huelga de hambre), y la jueza, chula como ninguna, le contestó: "Que lo tome, que lo tome... por mí como si quiere vino", y se escucharon algunas risas.
Normalmente, cuando vemos escenas de un juicio a etarras, vemos en ellos un comportamiento chulesco; comportamiento que da asco, ya que sabemos que detrás de sus miradas y sus manos hay muertos y sangre de por medio. Al menos hasta ahora, Otegui, por el contrario, ha mantenido una actitud más acomodada en la sala del tribunal. Quizás por el conocimiento que tiene Otegui de la importancia de una cámara grabando, no creo que le veamos gritando, desafiando ni chuleando. Pa chulo-chulo, mi... jueza, debe de pensar él.
El líder abertxale ha tomado una actitud quizás más indulgente. Ahora se pone en huelga de hambre, quizás, en su mente, pensando que va a tener efectos compasivos en la opinión pública. Quien más debe de agradecer esta huelga me imaginó será su esposa. (O bueno, su novia o compañera sentimental, que no sé si llegó a casarse. ¿Os imagináis una boda abertxale? ¿Bailarán el Paquito Chocolatero?) El amigo Otegui ha cogido kilos y un poco de sana dieta no le vendrá mal. Lo que no sabremos es si luego, de extranjis, a escondidas, le dará por atiborrarse de comida. No sabemos a cuánto estará el jamón york de contrabando en la cárcel. Y ya me lo imagino soñando con chorizos Revilla... ¡qué maravilla! Pero... todo sea por la causa, debe de pensar.
Y en eso estamos, en el juicio, Otegui y la jueza chula; que, en mi opinión, debería controlarse un poquito, más que nada porque no es propio de una jueza hacer comentarios de escalera, y porque resta seriedad a una cosa seria, y porque no hay que tomar actitudes que no deben ir con el cargo que se ostenta. Por más que indigne ver cómo Otegui no responde a la pregunta de si está en contra de la violencia de ETA, la jueza debería tragarse la indignación, y centrarse en la objetividad que le exige el cargo. Los hechos ya hablan por sí solos, no hace falta enmarcarlos para verlos mejor.