Cría Cuervos... ¡Y Te Tocarán Los Huevos!

El pasado domingo, día de reposo y competiciones deportivas, tuvo lugar la final de la Copa del Rey de Baloncesto, el cual tuvo lugar en Vizcaya, y en el cual se enfrentaban el Real Madrid y el Barcelona. Una final de órdago en la que reinó la calidad de los blaugranas, quienes se llevaron la Copa tras ganar con creces a los blancos.
Antes del partido, tuvo lugar un bochornoso momento que empieza a ser habitual cuando en una final se juntan la presencia del Rey y una hinchada proveniente de alguna de las comunidades llamadas históricas, aquellas que tienen un porcentaje de ciudadanos que preferirían la independencia y, por tanto, rechazan todo lo español (todo, excepto todo lo bueno que viene de España, lo cual aceptan sin contemplaciones).
Sonando el himno español, empezaron a escucharse silbidos, gritos y abucheos, y varias banderas nacionalistas se movían alteradas al ritmo de un himno español casi inaudible. Los Reyes, Don Juan Carlos y Doña Sofía, se mantuvieron rectos ante lo que estaba aconteciendo. Obviamente estarían prevenidos, y aquello no les cogió por sorpresa. Pero los Reyes acudieron a sabiendas de que una parte de la grada no les recibiría de buen agrado.
Y me gustaría saber qué le pasaría en ese momento por la mente al Rey. Después de más de 35 años de reinado, después de haber sido el que nos llevó a la democracia, después de haber conseguido las libertades para todos los españoles, incluidos los nacionalistas piteros, ahora tiene que aguantar que algunos le abucheen como si él hubiese sido una persona negativa para los ciudadanos.
Está claro que no se le puede pedir peras al olmo, por tanto de un nacionalista exaltado no se puede esperar más que gritos y aspavientos, pero no deja de ser desagradable una pitada como la ocurrida en un momento donde lo único que está en juego es un resultado deportivo. Los que pitaron llegarían a sus casas con la sensación de tener los huevos más gordos aunque, sin darse cuenta... seguramente llegaron a casa con un grado menos de cordura y alguna que otra neurona en vías de extinción.
Habría que analizar quién tiene la culpa de todo esto. Ya se sabe eso de "ofrecer la mano y cogerte el brazo". Quizás en la democracia se quiso contentar en demasía a las comunidades otorgándoles demasiado poder, pensando que se sentirían satisfechas pero, visto lo visto, parece que comer da hambre. El Estado español regurgitó sin parar hasta dejar bien alimentadas a sus comunidades... y ahora no se conforman con eso.
Me imagino que el Rey, mientras ocurría aquello, pensaría: "Cría cuervos... ¡y te sacarán los ojos!"