San Garzón, Mártir

San Garzón... ruega por nosotros. Eso parece que dicen aquellos que le han colocado en un pedestal. Y cuando se coloca a alguien en un pedestal, ocurre que se tiende a sobrevalorarlo y, al mismo tiempo, a elevarlo de su condición de ciudadano de a pie. Todos los amigos del Juez Garzón están proclamando su inocencia de la peor manera que se puede hacer: atacando al que tiene que juzgar.
El Juez Garzón, por muy Garzón y juez que sea, debe respetar todas las normas a las que en su momento juró un debido cumplimiento. Algunos creen que no ha respetado esas normas y por eso le acusan de algunos delitos, sobre todo prevaricación, y ahora el Tribunal Supremo tendrá que juzgarle y decidir si es culpable o inocente.
Lo que no pueden hacer los sindicatos, cineastas y demás es proclamar la divinidad de Garzón implicando esto que no pueda ser juzgado. El juez Garzón, mal que les pese, ha de pasar por esto, porque así lo dice la Ley y la Constitución, la misma que los españoles votamos y decidimos tener como norma suprema. Otra cosa es que ellos crean que él es inocente, y que las denuncias han llegado promovidas por un grupo de personas que odian al juez estrella. Todo eso lo pueden proclamar todo lo alto que quieran, pues así lo permite la Constitución... pero lo que no pueden hacer es saltarse a la torera las reglas que hacen que todo este cotarro funcione.
Si ellos atacan al Tribunal Supremo y a sus miembros, están tirando piedras contra las bases de la democracia que estamos disfrutando. No se puede coartar a la Justicia, ni intimidarla... si lo hacen, estarán usando las mismas armas que los proetarras... y esas comparaciones siempre son odiosas.
Para que el Juez Garzón sea condenado, han de aportarse pruebas contundentes, pruebas que confirmen que incumplió la ley. Y si esas pruebas aparecen y, por tanto, son reales, no cabrá otra que condenarle. Y si es inocente y las pruebas a su favor son más determinantes que las que tiene en contra, entonces será proclamado inocente. Y en ese caso, sus amigos le sacarán a hombros del Tribunal Supremo entre gritos y palmas.