El Fin De ETA

ETA anuncia el fin de la violencia. La banda terrorista ha comprobado, por fin, que en este mundo donde los malos cada vez consiguen menos cosas, no tenían nada que hacer. El día en el que Gadaffi moría como una rata, ETA anuncia que deja de matar, extorsionar, secuestrar y mutilar, y que a partir de ahora, emprende una negociación.
Negociación en la que no cabe grandes cosas. Sólo se puede negociar dónde van a dejar sus armas, sus bombas, sus coches robados... Sólo cabe negociar dónde se van a entregar los miembros de ETA que aún no están en la cárcel... Sólo cabe negociar cómo y cuándo pedirán perdón a las víctimas.
Lo demás, sus objetivos, que se luchen en los parlamentos, a viva voz, y con los votos de los ciudadanos. El fin de ETA ha llegado gracias a la rigidez de los mecanismos de la democracia, gracias a la efectividad policial, gracias a la colaboración de Francia y gracias a que, por una vez, los políticos españoles decidieron unirse para aislar a ETA y echarlos de los ayuntamientos y de los parlamentos. Es verdad que volvieron... pero aquel tiempo en el que no pudieron pisarlo, les afectó más de lo que pueda parecer.
Ahora es el momento de alegrarse, pero sin olvidarnos de que los etarras tendrán que pagar por lo que han hecho de la forma en la que la Constitución lo determina.
Hoy, 20 de octubre, se respira mejor en el mundo. Un fanático menos en Libia, y unos terroristas menos en España. La paz y la libertan, una vez más, triunfan. Y que así sea por mucho tiempo.